¿Sabemos amar realmente?

Existen muchas películas, canciones, vídeos, textos,… que ponen en valor el Amor desde el inicio de los tiempos en este planeta, pues esta energía es ilimitada, grandiosa, inmortal,…

¿Qué nos conduce entonces a las personas para pasar del concepto del “amor” al “odio” en menos que canta un gallo? ¿Nos preguntamos qué sucede para que ello ocurra o sencillamente preferimos echar balones fuera?

Un ejemplo bonito lo refleja, en mi opinión y bastante bien, Disney, en la comedia musical de “Frozen, una aventura congelada”, que pone en contexto muy bien los extremos por los que podemos llegar a pasar las personas: aislándonos, escondiéndonos, protegiéndonos, evitando volver a ser vulnerables, mostrar nuestras emociones, etc. por miedo a sufrir de nuevo y a repetir las mismas cosas pasadas o, por el contrario, aceptando lo primero que llega a nuestras vidas con tal de estar acompañados.

Parece algo cierto el hecho de que nos solemos sentir más libres y con mayor poder cuando conseguimos centrarnos en nuestra esencia, sin embargo, ¿por qué algo dentro parece seguir esperando ese denominado “verdadero amor”? ¿No habría de bastar con quererse y estar a gusto haciendo lo que cada uno considere?

Con independencia de las influencias de creencias que llevamos arrastrando durante siglos, muchas de las cuáles, agraciadamente, vamos cambiando, el Amor es la respuesta a todas y cada una de las preguntas que solemos plantearnos en la vida.

Existen muchas historias de amor, no necesariamente entre un hombre y una mujer o de pareja alguna, pues esta fuerza es inagotable y admite muchas relaciones con personas, animales, plantas, naturaleza, arte, actividades,…con todo lo que imaginemos y,…por supuesto, comenzando con la relación individual.

¿Cómo podemos afirmar tantas veces y tan alegremente que amamos a otra persona si no lo hemos puesto en práctica antes, aprendiendo a amarnos? ¿Por qué si pensamos que nos queremos tanto y no necesitamos a nadie, seguimos esperando profundamente ese “algo” que complete nuestra esencia?

Camino
Fotografía: David Lázaro Moya

Si de verdad supiéramos amar, el concepto de “anhelar” la llegada de un amor soñado, pasaría al de “confiar plenamente” en que todo, absolutamente todo, lo que llega a nuestras vidas lo hemos atraído inconscientemente, para seguir evolucionando, para aprender a querernos y reconocernos, mirándonos antes a través de lo que nos rodea o nos sucede, como si de un espejo se tratara, para valorar más nuestra esencia, aprender a comprendernos, fijarnos más en lo que nos gusta y apasiona,…

Sólo avanzando de esta manera, conseguiremos cambiar el flujo de atracción, permitiendo la entrada en nuestras vidas de energías similares que comenzarán a proyectarnos mucho más aquellas cosas que nos encantan y que también somos y que además, si potenciamos, irradiarán de luz todo nuestro entorno.

¿Te apetece iniciar este camino? ¡Es maravilloso! ¡Doy fe!

¿Vamos :-)?

Raquel Entremonzaga Ayuso (@raquelea)

 

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